11.16.2012


es una cuestión de tiempo, compañero
primero lo primero
una madre argentina
doscientos repulgues de empanada
y el llanto de los críos
flameando en cada bandera,
en cada corazón, en cada célula
levante la mirada del suelo y vuelva
a decirme que quizás otros cincuenta años
que Cuba no es perfecta, que el pueblo
el pueblo no está preparado para nosotros
todavía, ustedes y el ejército del domingo
lleno de críos, con mierda en los pantalones
normal, como las empanadas
que se apilan muertas una sobre otra
para hornearse parejitas.
Algún día será la hora del maricón,
mientras tanto tome su fusil, compañero
métaselo bien en el culo y aprenda
que su revolución se vuelve sepia
cuando baja la mirada y repite
que no necesita peluqueros
y las cosas que hace un hombre nuevo
cuando bebe el jugo del imperio
entre dormido o borracho
o vaya a saber cómo
pero siempre de noche
porque el sol está reservado para los cobardes,
las plazas y los feriados
o las tetas de su madre hinchadas
por el jugo de la revolución
porque al imperio: el paredón y justo al lado
el callejón, para nosotros, el baño
o su propio auto, compañero
porque yo lo escuché gritar
¡viva Fidel! mientras colaba un dedo
por los límites del hombre nuevo
¡viva Fidel! gritamos ¡viva Chavez!
pero era de noche
porque nosotros no tenemos día, ni madre
ni padre ni revolución
tenemos una noche que dura
Cincuenta años, compañero,
cualquier plástico dura más que su revolución
que su promesa de amor, que se esparce
sobre la mesada de mármol blanco
y se repulga para dormir sobre tantas otras
y fíjese que aún así
colado entre los ladrillos del callejón
como las arañas yo lo miro a los ojos y le digo
Compañero, y se lo digo desnudo
porque para qué ponerme su uniforme
si en cualquier momento sale el sol
y mientras yo me vuelvo calabaza
usted me dejará dormir el sueño del justo
e izará las banderas del feriado
y las empanadas de mierda
y el llanto de los críos
hasta que sea de noche otra vez
y usted pueda, compañero
levantar por fin esa mirada triste
y gritar ¡que viva!